

1. Modelo de Fe y Discipulado
Santa María es reconocida como la más pura realización de la fe y la figura que resplandece sobre toda la tarea evangelizadora de la Iglesia. Ella es el modelo del Pueblo de Dios bajo la advocación de la Virgen de la escucha, pues conservaba y meditaba todas las cosas en su corazón. Su respuesta al plan divino, el fiat, constituye la respuesta plena de la fe ante la iniciativa de amor de Dios.
Al haber aprendido a seguir a su Hijo, María se convirtió en la primera y más perfecta de las discípulas de Jesucristo. Además, se le considera el modelo de afecto materno que debe animar a todos aquellos que cooperan en la misión apostólica de la Iglesia para la regeneración de los hombres.
2. María como Catequista y Educadora
La Iglesia propone a María Santísima como una catequista ejemplar y pedagoga de la evangelización. En el ámbito del hogar, ella educó a Jesús, el Verbo hecho carne, en el camino de la justicia y de la obediencia a la voluntad del Padre. Esta labor educativa se extiende a la Iglesia, donde ella:
• Presidió con su oración el inicio de la evangelización en la mañana de Pentecostés.
• Continúa intercediendo para que los hombres del tiempo presente encuentren a Cristo y reciban la vida de hijos de Dios.
• Sirve como fuente de inspiración para la catequesis a través de su vida y de las apariciones reconocidas por la Iglesia.
3. La Virgen María en la Vida del Creyente
La figura de María es central en la vía de la belleza (Via pulchritudinis), mostrando concretamente el primado de la gracia divina. En la educación de la fe, su presencia es fundamental desde las etapas más tempranas:
• En la infancia: El nombre de María y los relatos de los momentos principales de la vida del Señor son parte esencial del primer descubrimiento de la fe.
• En la oración: La catequesis enseña a orar con María y a venerarla mediante prácticas de devoción como el santo Rosario, las súplicas y las procesiones.
• En la piedad popular: La piedad del pueblo de Dios la venera con ternura, siendo estas expresiones un canal poderoso de transmisión de la fe y una "reserva de esperanza" para la sociedad.
Analogía: María actúa como un espejo perfecto; ella no retiene la luz para sí misma, sino que refleja con total nitidez la luz de Cristo (el Sol de justicia) hacia la humanidad, guiando a los discípulos a hacer lo que Él les diga.
